Cuando hablamos de postura, muchas veces pensamos en “sentarse derecho” o mantener una posición determinada durante mucho tiempo. Sin embargo, la postura es mucho más que eso: es la forma en que nuestro cuerpo se organiza y se adapta constantemente a lo que hacemos.
Trabajar, caminar, conducir, usar el celular o descansar son actividades que requieren diferentes ajustes posturales. El problema no suele estar en adoptar una posición determinada durante unos minutos, sino en permanecer demasiado tiempo sin variar, sin movimiento y sin escuchar las señales del cuerpo.
Incorporar pequeñas pausas, cambiar de posición con frecuencia y mantener una vida activa puede contribuir a mejorar nuestro bienestar general.
La postura es dinámica. Nuestro cuerpo está diseñado para moverse, explorar diferentes posiciones y encontrar equilibrio en cada situación.
