Nuestro cuerpo no fue diseñado para permanecer durante horas en una misma posición.
La actividad cotidiana puede llevarnos a estar mucho tiempo sentados frente a una computadora, manejando o trabajando en espacios donde el movimiento es reducido. Por eso, incorporar pequeños momentos de movilidad durante el día puede convertirse en una herramienta muy valiosa.
No siempre es necesario realizar una rutina extensa. Levantarse, caminar unos minutos, movilizar los hombros, cambiar el apoyo de los pies o realizar movimientos suaves puede ayudarnos a recuperar sensaciones corporales que muchas veces ignoramos.
El objetivo no es buscar una postura perfecta, sino generar variedad.
Escuchar al cuerpo y permitirle cambiar de posición regularmente es una forma sencilla de acompañar su funcionamiento natural.
